
Como en las películas: una tecnología alternativa permite reconocer rasgos de una persona, siendo uno de los más conocidos el escaneo de las huellas digitales, que ahora salta a cada característica del rostro
Hoy en día las clásicas llaves que utilizamos para abrir las puertas se están volviendo obsoletas: son fáciles de copiar y las cerraduras mecánicas ya no proporcionan una razonable confianza. Por otra parte la delincuencia dispone de herramientas cada vez más sofisticadas, motivo por el cual se ha hecho imprescindible proteger la propiedad privada con sistemas novedosos y difíciles de vulnerar.
La “biometria ” es una tecnología que permite realizar una lectura de los rasgos de cada persona como la huella digital, las características del iris, los patrones físicos del rostro o de las venas son utilizados para diseñar protocolos avanzados de seguridad.
Hasta hace pocos años estos sistemas sólo estaban disponibles para las grandes empresas, pero ahora, con los adelantos de la tecnología informática y de los procesadores, se han comenzado a popularizar y es posible adquirirlos para incrementar la seguridad tanto en empresas como de hogares.
Un sistema imposible de engañar
Uno de los sistemas biométricos más utilizados consiste en el escaneo de las huellas digitales. Consiste en un panel que se instala en el interior de la casa y de un lector de huella que se coloca en la puerta.
El aparato escanea cualquier dedo de la mano y compara la información con una base de datos.
Si la huella pertenece a uno de los miembros del hogar la puerta inmediatamente se abre.
Los lectores de huella utilizan algoritmos matemáticos que tienen miles de puntos de referencia, el escáner realiza una lectura de la profundidad e intensidad de la huella. Para engañar a la maquina se debería hacer una copia en tres dimensiones de la huella, exacta en cada detalle, algo que es imposible”.
Los equipos más sofisticados
Pero sí queremos elevar aún más el estándar de seguridad podemos utilizar un sistema de reconocimiento facial. Se trata de un escáner que analiza todas las características del rostro de una persona (profundidad de la boca, distancia entre los ojos, prominencia de los pómulos, etc) y en base a eso genera una imagen tridimensional que es almacenada en un banco de datos. Cuando la persona se acerca al panel, un escáner infrarrojo lee sus características faciales y si coincide con la imagen almacenada en el banco de datos permite el acceso a la propiedad o autoriza al trabajador en una empresa.
Las empresas que ya disponen de estos productos y realizaron un correcto escaneamiento de sus empleados (escaneado tridimensional de la cabeza) nunca tuvieron ningún error ya que las características biométricas son únicas en cada individuo. Por otra parte el sistema reconoce a las personas con independencia de sus características físicas secundarias como el uso de bigote o barba o el largo del cabello.
ver sección "control de accesos de Coessegur"





